Este blog está dedicado a informar al mundo sobre ciencia, música, baile, filosofía, naturaleza, historia, convivencia humana...
miércoles, 9 de agosto de 2017
lunes, 7 de agosto de 2017
VISIÓN BIOLÓGICA
En la historia milenaria de la humanidad, se ha buscado cómo el hombre, pueda entender los principios que la naturaleza, ha ofrecido tanto al niño como al adolescente y los mayores.
Cuando yo era un niño de siete años, en el caño del azufre, en Bezote, entre Aguachica y Pelaya, hice muchas tomas en mi mente fotográfica, y hoy después de tantos años y tantos aconteceres, continúo con esas imágenes que han sido vida, y vida en abundancia.
Al transitar por el camino, especialmente cuando salíamos a la planicie, en la carretera, se encontraban pozos llenos de agua, lo mismo que en la sabana.
Al observar que en los pozos, sobresalían los globos blancos, que comúnmente se le llama: baba de sapo, un día no sé, si estando solo o acompañado, me abrí de la carretera y me encontré un pozo no muy hondo, ni tan grande, y entonces me quedé observando los sapos y las cadenas que se movían al movimiento leve de las aguas; y pude entender esta visión biológica.
Las cadenas de huevos de sapo, son bastante largas, tan largas que no tuve tiempo para ponerme a medirlas. Pero si observé que entre un huevo y el otro, lo separa una sustancia química, que en ningún momento va a hacer que el otro sapo, sea diferente.
La sustancia que compone a la cadena es viscosa, pero lo interesante es que la trascendencia de los sapos en esta visión, pude contemplar, y comprender, que nacen bajo la filosofía de la unidad.
Y esto me llamó la atención, porque la familia humana tiene el mismo principio, para que se conciba un ser humano, se necesita una relación sexual, entonces llega al vientre de la madre, con la cultura y sabiduría de un embrión, que entiende que tiene una cadena que se desarrolla al formarse que lo ata, a su madre.
Al estudiar la biología, nos damos cuenta por qué algunos filósofos, hablaron tanto de las cadenas, como el Filósofo San Pablo, que según entendemos fue el que vivió entre los escritores del Nuevo Testamento, más encadenado, y nos hizo énfasis en su lírica sobre las cadenas.
La biología, sigue siendo una ciencia muy sorprendente, porque abre el libro de las cadenas de los anfibios humano, y podemos darnos cuenta en sus obras, por qué razón, Pablo, es el hombre de las cadenas.
Entre otras cosas, el hombre sapo, no nace rebelde, ni tampoco desobediente, ni siquiera piensa en implantar un régimen diferente a lo que la madre naturaleza a través de las químicas, le enseñó, estando en la unidad que ella lo engendró.
Las controversias del ser humano, las adquiere luego que se independiza, como los huevos de la cadena de la madre naturaleza humana, de donde procede, y entonces crece el libre albedrío, sin el conocimiento de dónde viene, es decir del vientre de su madre.
Debes recordar que tú eres un embrión. Para que el hombre, viva debe inclinarse por esta creación que el Creador, nos ha dejado y nos insta a que sigamos estudiando la cultura de las cadenas humanas, que Pablo mismo había diseñado con sus propias manos.
"El que se rebela contra sus padres, y la naturaleza, su vida será una contienda con los reyes y los filósofos que creemos en las leyes naturales y científicas"
F P
viernes, 4 de agosto de 2017
LA GALERÍA DEL AMANECER
En la escuela del jardín, hay un mundo de lecciones ocultas, de las cuales cada ciudadano del jardín, quisiera comprender tan solo una. Pero en mi niñez, yo seguí recogiendo y guardando las imágenes que correspondían a la cultura de mis abuelos.
Donde el conocimiento está en continuo movimiento delante de los ojos del niño, del adolescente y del adulto, que aunque en realidad no sabe que ven sus ojos, o no puede ver que hay más allá de un amanecer, cuando la luz en el oriente del sol, se levanta y un poco apresurada, empieza su día, enseñándonos a través de los cambios que le hace producir las nubes a los rayos del sol, mientras se interponen, podríamos decir que hay tiempo para una reflexión, cuyos principios muestran siempre, obras de arte.
Donde el conocimiento está en continuo movimiento delante de los ojos del niño, del adolescente y del adulto, que aunque en realidad no sabe que ven sus ojos, o no puede ver que hay más allá de un amanecer, cuando la luz en el oriente del sol, se levanta y un poco apresurada, empieza su día, enseñándonos a través de los cambios que le hace producir las nubes a los rayos del sol, mientras se interponen, podríamos decir que hay tiempo para una reflexión, cuyos principios muestran siempre, obras de arte.
Y esto lo podía apreciar este servidor, tal vez a la edad de diez años. Me era más llamativo o interesante, porque en la finca El Sitio, en El Silencio, nuestra casa estaba a unos pocos metros del río.
Y esto hace que el sol salga a mostrar sus cuadros, a la montaña, y no a este servidor, que no está en una plataforma natural que le permita contemplar las obras de arte, y otro tipo de obras donde solía leer sus diseños desde el patio de la casa de mis abuelos: Ascención Jiménez y Juana de Dios Ascanio.
Era para mí agradable, observar atentamente el desenlace, algunas veces de esa biblioteca que en cada instante se iba transformando por las sombras y la luz, dejando tras de sí este teatro pleno de obras literarias.
Es decir que a mi abuelo, en ningún momento se le pudo revelar estas cosas, debido a que él, por su laboriosidad, no se percataba en dichos mensajes que su nieto, estaba recibiendo con frecuencia.
Cuando llegaba este servidor le era de mucha alegría, no solamente por la presencia, sino por la inteligencia para ejecutar la armónica y llegar con una música de farándula que a él y toda su casa, les agradaba de manera que terminábamos en baile.
Cuando llegaba este servidor le era de mucha alegría, no solamente por la presencia, sino por la inteligencia para ejecutar la armónica y llegar con una música de farándula que a él y toda su casa, les agradaba de manera que terminábamos en baile.
Pero aquí hay una cosa más todavía, para compartir, y es que siendo un niño empírico, preciso, para ese despertar de la luz, donde levantaba sus cuadros y los exponía en cada rayo del sol de tal manera que yo podía leer algunas partes de sus mensajes.
Empezando porque los cuadros me mostraban y me enseñaban tamaños y volúmenes diferentes, donde en la galería del amanecer me la pasaba, sin que mi abuelo, se diera cuenta de este misterioso comportamiento en el patio de su casa.
Aunque él me podía ver entre unas sombras débiles, nunca se dio cuenta de que para mí, el amanecer y la aurora me traían un mensaje que yo me acostumbré a leer. Y todo esto se fue adentrando en mí, como los rayos del sol, de una manera muy tierna y suave que llegan directos al mundo de mis neuronas.
Podríamos decir que la luz que comienza con esa suavidad, me está hablando y las neuronas están quietas cada vez que viene de un sol artístico, y puede ilustrar su luz a través de algunas neblinas, que siempre estaban allí para convertirse virtualmente en un asunto atrayente e interesante donde yo empiezo a entender lo que es una biblioteca.
De esta forma, pude razonar que la aurora ofrece una gama de enseñanzas, para todo tipo de hombre o familia en la tierra.
Al alimentarme de estos óleos al amanecer, iban produciendo en mí, más sabiduría y más creatividad, para el diario vivir de mi niñez. Sin embargo, los demás niños, dormían, mientras yo estaba leyendo en la biblioteca del Creador, que se abre al alba.
"El niño inteligente, viene de sus padres, más la sabiduría, le revelará la cultura, la ciencia y el arte"
F P
martes, 1 de agosto de 2017
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