viernes, 13 de febrero de 2026

ADOLESCENCIA

 

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El río Algodonal, cada día, nos está llamando a sus aguas puras, que han mejorado, al transcurrir de su andar, en este territorio, donde la violencia ha vivido y parece que debe retirarse, porque cada suceso, compromete un tiempo, donde naturalmente ocurren tantas cosas, que nos ponen a pensar cómo construir para las generaciones futuras, y en especial para los jóvenes.

Quienes son nuestra carta de presentación para el mañana.  Nuestro deber hoy consiste en instruir a los jóvenes y adolescentes, para que su camino tenga una garantía de experiencia, que se trae como herencia adjudicada al bienestar de la humanidad, que sigue el curso de la instrucción universal.

Cuando el adolescente tenga claro qué vino a hacer a este mundo, le será fácil, comprender las obligaciones que implica su estadía en él.  No se trata de que haga nada por la fuerza exterior, sino que el interior, sea el que le hable, el que le inspire seguir la riqueza de la sabiduría, que le serán de guía para el bienestar de él y la familia, que él dirija para continuar este legado otorgado por la vida, para vivir conforme a lo estipulado por ella, mientras exista.

En mi adolescencia tuve que vivir experiencias muy importantes para mi desarrollo integral, cuando en mi adolescencia, ya era mayordomo en la finca de la señora Georgina Vargas, en Otaré. 

Al estar allí, yo era un obrero que debía atender los trabajos de ella, y cuando llegaban obreros, tenía que ir con ellos, y trabajar todo el día, para que en el aspecto de campo, la finca fuera productiva, en pequeña escala.

Lo hacía con amor y con responsabilidad, entendiendo los deberes y derechos de cada persona que me rodeaba.  Y esto hacía más interesante el trabajo y la labor que se debía ejercer para este hogar, que aún sigo recordando, lecciones como esta, que nos llevan a recordar lo beneficioso de la adolescencia, cuando se tiene juicio. 

Misia Georgina, era una señora muy inteligente en asuntos de administración.  También me contaba ella, cómo había poseído la finca, y lo que implicaba tener, para poder estar entre una de las familias, más intelectuales que ha tenido Otaré.

Los adolescentes sabios son aquellos que buscan tener experiencias bajo la visión de los padres, que quieren que sus hijos puedan vivir una experiencia de valor.  Diríamos que a los adolescentes debe permitírseles que vivan experiencias con otras familias, como en el caso de mis padres, que en ningún momento se opusieron a que fuese a trabajar allí en ese hogar.

Porque mis papás sabían que este adolescente en aquel entonces era una promesa tanto para mi hogar, como para esta familia, que tenía una cualidad y es la de poder compartir con jóvenes adolescentes, como en aquel tiempo, lo era este servidor. 

Así comienza entre otras cosas mi experiencia como adolescente, así como persona que quería un rumbo mejor y dejar lo que al común de la gente le gusta practicar, que es la ociosidad. 

Y no el buen hábito del trabajo y el conocimiento, que se me ofrecía ahí en esta familia, con cariño, amor y aprecio.  En esta edad uno debe estar dispuesto a dejarse dirigir por personas que tienen esta experiencia en familia como lo fue el ejemplo del hogar de Georgina Vargas.

Para mi marcó mi vida la manera de tratarme, sus hijos y sus nietos, quienes aún estamos en este mundo donde el hogar de ella fue una promesa de amistad y de cultura de corrección, porque se necesita aceptar las cosas que nos van preparando para un mañana mejor, si así lo cree, el adolescente. 

Los invito a visitar este video que se titula: LA RIQUEZA NATURAL - C C J G, de una duración de: 3: 10, cuyo enlace es: https://www.youtube.com/watch?v=ur80fpjixuE&list=PLzD4cflvP5uOvVd2jYTqQfuxok7nBXaXn&index=146

"El emprendimiento en la práctica, necesitan los adolescentes"

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